SACRAMENIA

moon

15 septiembre 2020

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Los primeros datos históricos de los que disponemos referentes a Sacramenia, pertenecen al s. X, durante el mandato en estas tierras del Conde Asur Fernández (primer conde de Monzón).

En el año 943 Asur Fernández nombra a este territorio con el nombre de “Sacra-moenia” (sagradas murallas), para más adelante adoptar el nombre actual de Sacramenia.

En 1085, con Alfonso VI, es cuando se establecen las Comunidades de Villa y Tierra para la mejor organización y defensa de los territorios conquistados. Así se crea la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña. Éstas constan de un centro amurallado, centro de poder y decisión, que es la Villa, y de un territorio alrededor que es la Tierra, sobre el cual ejerce su dominio la Villa. En este caso, el centro de poder donde se encontraba el castillo era Fuentidueña y Sacramenia formaba parte de la Tierra. Hoy en día se sigue manteniendo el mismo nombre de “Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña”, que alberga a 21 municipios, y es Sacramenia el pueblo más grande de la comunidad.

En Sacramenia hay que suponer que habría un gran feudo, de ahí que se construyera en la cima de la montaña una ermita de gran valor arquitectónico, y abajo en la falda de la montaña sería donde vivían los plebeyos. Sacramenia, posteriormente, durante la invasión de los franceses a comienzos del s. XIX, sufre varios incendios en su ermita, que después sufrirá numerosos expolios.

Este encantador pueblo segoviano situado al norte de la comarca, ha ganado buena fama en parte por su gastronomía, pero sobre todo por su encanto tan personal. Sus calles ofrecen bellos rincones pintorescos y alguna de sus iglesias, parece estar envuelta por un halo de misterio mágico, que surge de su impresionante presencia rescatada del medievo. Hay veces que parece que el tiempo se ha detenido y el viaje por algunos lugares, abre una puerta invisible a tiempos remotos.

Actualmente, habitan algo más de cuatrocientos vecinos en las viviendas de este caserío, que preserva rincones de una delicada belleza. Un paseo por alguna calle estrecha donde luce alguna ventana colorida de geranios, una puerta de madera que parece invitar a entrar y escuchar alguna vieja leyenda, tal vez un banco de piedra donde descansar un rato. Dando un paseo por sus parajes naturales se puede encontrar en el municipio algún bosque de quejigos, uno de los mejor conservados en la actualidad. Que si antes los quejigares eran frecuentes y prosperaban cerca de muchos núcleos de población, ahora ya quedan pocos en tierras segovianas.

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Ermita de San Miguel

Ermita románica declara Bien de Interés Cultural de gran valor arquitectónico, que pervive en lo alto de un promontorio coronando el pueblo. Tiene un ábside erguido, con la nave ya hundida. En la cabecera se han encontrado restos arqueológicos y un cementerio rupestre. Dispone de diversos capiteles de iconografía variada, que va desde motivos vegetales hasta figuras de animales.

Iglesia de San Martín de Tours

Iglesia de estilo románico, reducida a una nave principal en el s. XVIII. En su interior destaca una pila bautismal del s. XIII, el púlpito barroco, y el retablo del mismo estilo, donde se observa en la parte central la imagen del santo que da nombre al templo. Otras imágenes de interés son Santa Ana, San Isidro, San Antonio, La Inmaculada.

Iglesia de Santa Marina

Iglesia románica con muros de mampostería y sillería, que consta de una nave principal y otra lateral. La cabecera presenta un ábside semicircular con una ventana abocinada del s. XII. En su interior destacan las pinturas medievales de los s. XV-XVI del retablo. Presenta varios altares donde se exponen algunas imágenes, como la de la santa que da nombre al templo. Destaca la imagen de Jesús Nazareno, que descansa en una vitrina de la nave lateral. La pila bautismal es del s. XIII. Alberga una cruz procesional de plata, que data del s. XVIII. Fiel a la tradición segoviana, presenta una entrada con pórtico en una de sus fachadas, precedido por una escalinata de piedra.

Iglesia del Monasterio de San Bernardo

El Monasterio de Santa María la Real se levantó en el s. XII, y perteneció a la orden Cisterciense. Lo que queda de la monumental y legendaria edificación, se sitúa a dos kilómetros de Sacramenia, en el Coto de San Bernardo, en una propiedad privada. Hoy en día, estos restos históricos sólo se pueden visitar con horarios restringidos, (el miércoles de 10:00 a 13:00 horas). Hace ya tiempo que parte de su legado, bienes culturales e incluso algunas estancias completas, fue vendido y trasladado a Estados Unidos, al igual que sucedió con otros templos antiguos o partes mutiladas de los mismos, como es el caso de la iglesia de San Martín de Fuentidueña.

La iglesia era y es el elemento más importante del complejo monacal que aquí hubo. Es una iglesia de grandes dimensiones, que consta de 3 naves, una principal y dos laterales, ambas cubiertas por bóvedas de crucería la central y ojivales las laterales. La cabecera de la iglesia se dispone de 5 ábsides semicirculares, uno principal y dos a ambos laterales. En el interior del ábside principal hay un retablo de gran valor artístico, destacando su variada policromía. Por la disposición tan característica de estos ábsides, poco frecuente en los monasterios Cistercienses europeos, le convierte en único; tan solo se ha localizado una en Francia de características similares en su cabecera. Por sus dimensiones está considerada la 3ª iglesia más grande de la provincia, tras la Catedral y la iglesia de Villacastín.

Ermita de Santa Ana

Se localiza en la entrada del pueblo, junto al cementerio. Hasta hace pocos años, era el lugar donde se mantenía durante todo el año la imagen de Santa Ana, patrona de Sacramenia.

Cruz de la Trinidad

Su presencia hace referencia a la existencia anterior, allí mismo, de una ermita, que llevaba el mismo nombre Se carece de datos históricos referentes a la misma.

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